
¿Cómo determinar el tamaño adecuado para un calentador de espejos (sin romper el vidrio)?
¿Alguna vez han salido de una ducha caliente e intentado afeitarse o aplicarse rímel, solo para descubrir que el espejo está empañado? Es frustrante. La solución es sencilla: utilizar calor de onda corta infrarroja. Básicamente, lo que necesitamos es mantener el vidrio a una temperatura más alta que el aire que lo rodea, así el vapor no tendrá oportunidad de acumularse en sus bordes.
Pero no basta con colocar cualquier tipo de calentador en la parte posterior del espejo.
Elegir la potencia adecuada
La potencia no es algo que se pueda determinar de forma universal. Un espejo pequeño podría necesitar solo 50-100 vatios para mantenerse transparente. Pero si se trata de un espejo grande, probablemente se necesite mucha más potencia. Si se utiliza poca potencia, aparecerán esos molestos “puntos fríos” donde el vapor sigue acumulándose en los bordes, mientras que el centro del espejo permanece claro.
Pero tampoco se debe exagerar. Si se aplica demasiado calor al vidrio, solo se desperdiciará electricidad. Peor aún, existe el riesgo de “estrés térmico”. En otras palabras, el centro del espejo se calienta mucho más que los bordes, y el espejo se romperá. Lo importante es encontrar el equilibrio adecuado, dependiendo del tamaño del espejo y del grado de humedad en la habitación.
La distribución del calor
Por lo general, hay dos opciones: usar elementos calefaccionales de tipo película fina o lámparas infrarrojas. Las lámparas calientan rápidamente, pero pueden causar “puntos calientes” si no se tienen en cuenta ciertos detalles. La clave está en distribuir los elementos calefaccionales de manera uniforme por toda la superficie posterior del espejo, para que el calor se distribuya de forma uniforme.
Un consejo adicional sobre el cableado: los baños suelen ser espacios reducidos. No queremos que haya controladores grandes que sobresalgan de la pared. Es mejor usar controladores de bajo perfil. Así se ahorra espacio y se reduce la caída de voltaje a lo largo de los elementos calefaccionales.
Instalación y la factura eléctrica
Es mejor conectar estos calentadores a un circuito eléctrico dedicado. Un solo espejo no representa un problema, pero si se trata de todo un hotel, la suma de las cargas eléctricas puede ser considerable.
Para evitar que la factura eléctrica aumente demasiado, no deje el calentador encendido las 24 horas del día. Configure el termostato para que se active solo cuando la temperatura sea 5-10°C superior al punto de rocío. De esta manera, el vidrio permanecerá claro, se ahorrarán dinero y los elementos calefaccionales durarán más tiempo.