
Dejen de tirar sus calentadores de baño
La mayoría de los calentadores infrarrojos para baños son, en esencia, cajas cerradas. Cuando el tubo de calentamiento se daña después de unos años de uso intensivo, uno queda sin solución. No se puede reparar, por lo que todo acaba en la basura. Pensamos que eso era un desperdicio. Por eso, diseñamos nuestros calentadores de forma modular. El objetivo es simple: permitir un cambio rápido del elemento defectuoso.
El método de “cambio rápido”
Diseñamos nuestros módulos infrarrojos de manera que puedan insertarse fácilmente. No hay necesidad de soldar cables ni lidiar con esos tornillos molestos que siempre se dañan. Utilizamos conectores estándar y rieles deslizantes. No es necesario destrozar el techo solo porque un elemento se ha dañado. Basta con sacar el módulo defectuoso, desconectarlo y colocar uno nuevo en su lugar. Así, lo que antes era una tarea tediosa se convierte en un trabajo de dos minutos.
Cómo manejar el desgaste
Nuestros calentadores utilizan tubos infrarrojos de onda corta. Proporcionan calor de inmediato, sin desperdiciar energía calentando todo el aire de la habitación. Para soportar la humedad del baño, utilizamos vidrio de cuarzo con un revestimiento reforzado. Esto ayuda, pero, como bien sabemos, el filamento eventualmente se adelgaza y se rompe. Eso es simplemente física. Dado que no podemos evitar las leyes de la física, decidimos tratar al tubo como si fuera una bombilla, algo que se debe reemplazar periódicamente, y no como parte permanente del equipo.
Las consecuencias
Este método no es mágico. Hay algunas desventajas. Debido a los rieles y conectores, el dispositivo ocupa más espacio que un modelo hermético. Además, al haber más conexiones, debemos tener mucho cuidado con los cables para asegurarnos de que todo funcione correctamente. Pero para los propietarios o administradores de instalaciones, es una solución obvia. Dejan de tener que comprar un equipo nuevo cada pocos años. Simplemente sustituyen el tubo y siguen con sus actividades diarias.